Qué distintos sonaban los tambores cuando los escuchaba con vos. Eras la droga que me hacía sentir el ritmo con mucha más intensidad. Los sonidos me iban llevando de a poco hacia un estado de éxtasis, y vos siempre abrazado a mi cintura. Para mí formaban una melodía perfecta, me iban arrastrando hacia arriba hasta hacerme despegar los pies del suelo. Yo saltaba por el aire sin esfuerzo, sin darme cuenta, sin pensarlo. Sentía que vos flotabas conmigo, aunque tal vez no era así, pero yo creía que sí, no me percataba de que tus pies seguían pegados al piso. [Ayer] el sonido cambió; la música, aunque era la misma, no viajaba por mi cuerpo con tanta intensidad, no me empujaba hacia el cielo, no me hacía levitar. Antes volaba, feliz, y te tenía a vos, que con una sola mano me agarrabas de los pies y no me dejabas alejarme demasiado. Ahora, a pesar de tener total libertad para despegar, no logré levantar ni el talón, me mantuve imantada al piso, la música no me inspiró. Todo lo que sentí fue la ausencia de tu mano tirándome hacia abajo.
(escrito hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana)
09/12/2009
tambores
Aniko haciendo catársis a eso de las
00:29
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